Los hoteleros deben aprender a defender sus hoteles – 1ª Parte
Los hoteleros deben aprender a defender sus hoteles – 1ª Parte
En defensa de falsas o interesadas opiniones.
La lectura del debate
iniciado por Marcos Yudici el 23/05/2014, con el título “Existe una
cierta “opinionitis” en Europa. Webs como Tripadvisor entre otras, están
siendo cuestionadas por sus filtros de opinión y el grado de opiniones
fraudulentas que son capaces de detectar”, en el que nos lleva al
artículo “¿Opiniones interesadas? La otra cara de la moneda de las webs de opinión…”,
ha dado lugar a unas interesantes opiniones de Guillermo y Luis León
con respuesta de Marcos, a las que se unirá el comentario en el que se
hace referencia a este post, cuyo contenido he considerado que no puede
incluirse como simple comentario, aunque puede ayudar a ampliar las
bases del debate abierto por Marcos.
Marcos nos enfrentas a un interesante debate, en el que no es tan
importante si la opinión de cada parte interesada es la correcta, como
el hecho de que esas opiniones puedan condicionar el futuro de muchas
empresas, y que esas empresas han de aprender a vivir con la existencia
de esas opiniones, y a luchar contra las que son falsas y las
irregulares prácticas de quienes se aprovechan de la falta de regulación
existente sobre el uso más o menos fraudulento de opiniones por medio
de las redes sociales, webs de opinión y empresas que pueden utilizarlas
para promocionar su propio negocio, para tratar de obligarte a que
utilices sus servicios para poder librarte de los comentarios que, en
más de un caso, habrán publicado ellas mismas.
La realidad a la que debemos enfrentarnos, es que todos ellos han
llegado, y están aquí para quedarse, y unos y otros han de aprender a
manejarse en el mundo de mayor complejidad en que les ha tocado vivir,
sin dejarse intimidar por la picaresca de unos, y las prácticas abusivas
de otros.
Dices en el artículo que “Algunos Tour Operadores de Reino Unido y
Alemania tienen auténticos sistemas de compensación por opiniones
negativas …” señalando algunas de ellas, lo que para ellas es y era muy
fácil de implementar, por cuanto esa compensación se la cargaban y
supongo que en la actualidad seguirán haciendo lo mismo, a los hoteles,
sin que estos tomasen medida alguna para impedirlo, en mi caso, tuve esa
situación en más de una ocasión, y nunca cedí ante las presiones de los
tour operadores para cargar con los descuentos que pretendían realizar,
planteando incluso la posibilidad de demandarles judicialmente y
rescindir los contratos de los mismos, y nunca tuve mayores problemas,
dado que normalmente he tenido que reducir los cupos que encontraba en
la mayoría de hoteles que pasaba a dirigir, por lo que no necesitaba
mendigarles el mantenimiento de sus cupos.
El caso más llamativo me ocurrió en la temporada del año 1986 en
Menorca, en dos hoteles que dirigía en aquel momento, donde un día me
aparece la guía de una agencia diciendo que tenían un grupo de doce de
sus clientes, en el hospital como consecuencia de una intoxicación
alimentaria, y que teníamos que hacernos cargo de las indemnizaciones
que había que hacer a los mismos, ya que habían llegado a un acuerdo con
ellos para que no interpusiesen una denuncia, lo que sería muchísimo
más costoso para nosotros. En aquel momento, tenía más de mil clientes
en el hotel, siendo los únicos afectados un pequeño grupo de aquella
agencia, por lo que mi primer pensamiento, fue que era imposible que la
intoxicación se hubiera podido producir en el hotel, así que pedí la
ficha de todos ellos, resultando que no solo eran todos de la misma
agencia, sino que todos habían tenido entrada en la misma fecha, así que
llamé a otros hoteles que trabajaban con aquella agencia, preguntando a
sus directores si habían tenido algún problema con sus clientes, y
todos me dijeron que no, que todo iba normalmente, lo que en un
principio me hizo pensar en que la intoxicación se hubiera podido
producir en algún alimento comido fuera del hotel, pero todavía no
habían salido de excursión, ya que alguno de ellos se había encontrado
mal al día siguiente de entrar en el hotel siendo trasladados al
hospital.
Ante la situación creada, llame al director de un hotel con el que
tenía más confianza, y tras soltarle una palabra bastante gruesa y
malsonante, le pregunté a bocajarro “¿Cuantos clientes de la agencia X,
de los que entraron el día … tienes en el hospital”, en ese momento con
voz entrecortada, me contesta “¿Quien te lo ha dicho?”, dándome un
número aún mayor de los que había en mi hotel, por lo que al llevar más
tiempo en la isla, y estar mejor relacionado con los demás hoteleros de
la misma, le encargue que se ocupase de preguntar a los otros
directores, encontrándonos con la misma situación en varios hoteles, y
en todos ellos, habían acordado con la agencia indemnizar a los clientes
para que no trascendiese la noticia de una intoxicación, que había
ocurrido durante el vuelo, con el catering que les habían servido en el
avión.
Mi primer pensamiento fue que no podía responsabilizarme de algo que
era imposible que hubiese corrido en el hotel, dado que con más de mil
clientes comiendo la misma comida, el número de intoxicados tendría que
ser como mínimo del 20 al 30 por ciento de los clientes alojados, es
decir no menos de 200, por lo que la intoxicación de solo alrededor de
una decena era imposible que hubiese ocurrido en el hotel, sin embargo
en alrededor de 10 hoteles, se habían responsabilizado de indemnizar a
los clientes, para evitar que se pudiera poner una denuncia por parte de
los mismos, sin darse cuenta de que con su actitud se estaban
responsabilizando de algo, que si hubiese habido algún caso grave
derivado de aquella intoxicación en alguno de sus clientes, hubieran
podido derivarse responsabilidades graves contra cualquiera de ellos.
Por tanto, es cierta la expresión de “Ni tanto ni tan calvo …”,
porque la mayor indefensión no parte de la situación existente, sino de
que no aprendan a defenderse, y se dejen llevar al matadero, cual
indefensos corderitos.
Autor: Miguel Angel Campo Seoane
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