¿Qué significado tiene ser CUHELAVENSE?
Hace ya muchos años que egrese de la 9na promoción del Colegio Universitario Hotel Escuela de los Andes Venezolanos. Entré cuando estaba en su plena efervescencia, pues ya disfrutaba de las mieles de sus primeros egresados y la reputación que abrió muchas puertas en este maravilloso mundo de la hospitalidad.
Fueron pruebas difíciles y tiempos retadores, pues no solo había que someterse a exámenes, médicos, psicológicos y vocacionales, además de pruebas de conocimiento en general. De 310 personas que presentaron sus pruebas en el antiguo Hotel Prado Río, quedaron 16 mujeres y 16 hombres. para un total de 32 personas. Venían de todas partes de Venezuela y aun se tenia como requisito estar interno toda la semana, con el objetivo de aprender normas de convivencia dentro de establecimientos hoteleros. allí disfrutamos de las mieles del internado, con los cuentos nocturnos, las historias de fantasmas que nunca faltan, los tips para las diferentes modulares que cursábamos y bueno las características típicas de cada región de donde eran los diferentes compañeros de promoción. A mi particularmente me toco compartir con una margariteña que además de muy bonita era deportista. Ella trato muchas veces de persuadirme de nadar en la piscina del hotel pero a las 5 am que podíamos hacerlo la piscina era muy fría y la verdad prefería quedarme durmiendo esos últimos minutos antes de ir a tomar el desayuno. Era obligatorio comer en los diferentes espacios y horarios habilitados para tal fin. Todos sin excepción debíamos asistir a la comida era requisito. La disciplina era muy fuerte y como eramos pocos los profesores se encargaban de conocernos bien y hacernos conocer por aquellos que quizás no nos veían con tanta frecuencia que los profesores operativos.
Todos los días nos revisaban uniforme, vocabulario, peinado, actitud y hasta se burlaban de los atributos físicos que no correspondían al perfil de la carrera. A mi me burlaban con el tamaño me chanceaban que debía utilizar banquillo para atender en la recepción. !Menos mal que nunca me gusto ese departamento!
Vimos clases en un modulo de dos pisos con espacios abiertos que muchas veces se escuchaban las intimidades del personal administrativo del CUHELAV ...sin querer queriendo jejejjeje. Las modulares trajeron consigo amistades y enemistades pues demandaban lo mejor de cada uno y el trabajo en equipo, aunque suena fácil decirlo lo complicado es aplicarlo, es mandar y saber recibir instrucciones. De allí surgieron rivalidades y la búsqueda implacable de la perfección pues cada modular peleaba por ser la mejor y tener las presentaciones y actuaciones más innovadoras para la época.
Muchas veces en el segundo semestre llegue a mi casa lo que coloquialmente llaman prendida, pues en la clase de cocteleria había que probar y entre probadita y probadita los colores venían a mi y una felicidad superior que ni temor al ridículo se hacia presente. Lo mejor es que al llegar a la casa mi mamá no podía regañarme pues estaba en clases jejejeje.
Menos mal que no había internet ni celulares y menos facebook. jejeeje porque hubieses salido miles de historias de estas vivencias.
Nos supervisaban los compañeros de semestres más avanzados, en algunos casos llego a existir tal rivalidad que hasta en peleas terminaban pero todo era un mundo sano, divertido y retador. Nos decían cuidado y sales a la BIROSCA (lugar nocturno de la época) pues allá nos vemos las caras. De allí no pasaba la cosa.
Creamos cosas maravillosas, exposiciones, comidas, vivencias que iban no solo en lo profesional sino en lo personal. Creímos definitivamente que estábamos comiéndonos el mundo con esta carrera. Y en cierta parte era la vocación del servicio que estaba PROFUNDAMENTE arraigada en nuestras actuaciones y personalidad. Algunos a lo largo de la carrera por razones diversas se fueron quedando, unos por el filtro de Estadística, otros por embarazo, otros por idiomas, y así sucesivamente hasta llegar a graduarnos 15 de la promoción. Los otros fueron saliendo en promociones siguientes pues los lapsos de las pasantías no permitía que siguiéramos coincidiendo en tiempo y espacio. Muchos cuando terminamos nuestras prácticas administrativas, salimos ya con empleo en esas grandes cadenas o con compromisos adquiridos para salir al campo de trabajo inmediatamente.
Algunas de nuestras compañeras hicieron carreras en paralelo con la Universidad de los ANDES sin embargo su desempeño profesional lo orientaron hacia la hotelería pues fue en la hospitalidad donde encontraron su verdadera vocación.
Existieron muchos profesores pero algunos marcaron la existencia de esas promociones: José Luis Peñaloza, Fernando Matos, Caleb Villegas, Olga Muñoz, Iraide Zerpa, Doris Villareal, Florisbeth Matey, La vieja Astorga, Ingrid Cerrada, Armas, Marina de Jesus, Gaspar y otros nombres que en estos momentos no preciso. Todos ellos fueron claves en la disciplina, en el amor a la carrera, en el desafío constante de probar si estábamos hechos con la madera que demandaba esta carrera. Todos exigían un sello de calidad que querían que imprimiéramos en nuestros legado y paso por esa institución. Muchas clases las vimos en la piscina, en casa de alguno de los profesores o alumnos, y en espacios abiertos dadas las limitaciones del modulo y del hotel en sí. Los egresados con sus experiencias fueron tutores y profesores: Gamal, Buonocuore, Florisbeth, Doris, José Ramón alias Chapita sin mencionar aquellos que nos encontrábamos en nuestras pasantías trabajando en las cadenas hoteleras. Todos ellos contribuyeron a lo que somos hoy día guiándonos a través del ejemplo.
Puedo hablar de cada uno de mis compañeros como si fue ayer que los deje de ver. Hoy los admiro, los quiero, los respeto y los sigo en sus caminos de éxitos y retos que cada uno desde las diferentes campos de acción hemos asumido para representar la hospitalidad. Tal es la hermandad que se crea de ser egresado del CUHELAV, que cada día nos preguntamos que hemos hecho de nuestras vidas y nos preguntamos ¿cuándo podemos coincidir nuevamente?. Aunque hayamos tomado caminos diferentes, lugares y áreas de competencia distintos, seguimos coincidiendo en el amor a la carrera y en las mieles que las misma nos ha generado.
Hoy unos años ya más experimentados, la mayoría se ha realizado en la parte familiar y profesional y nos preguntamos ¿qué es de la vida de nuestras instalaciones? ¿ qué pasó con este proyecto que un día dio de tanto que hablar en la sociedad venezolana e internacional? Pues a pesar que eramos tan pocos egresando de las diferentes promociones, la demanda de este talento humano era digna de documentar.
Se que uno debe evolucionar y desear que todo lo mejor suceda, se que el proyecto Hotel Escuela está en buenas manos, siempre y cuando tenga dolientes egresados que lo lleven a su continua evolución. Les deseamos el mayor de los éxitos y le recordamos que indiferentemente que nos tengamos presencia física en Mérida, Venezuela y en las instalaciones del Cuhelav seguimos paso a paso su desarrollo pues somos producto de esas ideas que hoy buscan ser sede de la UNIVERSIDAD DE LA HOSPITALIDAD.
MSc Mirna Meza Zambrano
Siempre en la búsqueda de la excelencia
MSc Mirna Meza Zambrano
Siempre en la búsqueda de la excelencia



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